Un voto por el nuevo Apocalipsis

Uno de los participantes del evento narrativo de Apocalipsis y Kill Team organizado por La Voz de Horus en el marco del IX GT de Talavera nos ha enviado este interesante artículo con su experiencia y sobre el nuevo Apocalipsis. Os recomendamos leerlo porque merece mucho la pena.

Pronto publicaremos fotos, vídeos y el relato final de lo acontecido en La Batalla por el Paso 215. Pero mientras tanto, os dejamos con esta reflexión de Narkas:

Cuando me llamaron para formar parte de un equipo que ofreciera una partida de exhibición de Apocalipsis en la 9ª edición del GT Talavera, puse cara de perro: estaba desentrenado para meterme en ese “fregao” y no creía tener un ejército bastante numeroso para dar espectáculo (porque, no olvidemos, cuando uno participa en esas batallas no va tanto a ganar sino a exhibir su ejército). Pero tenía razón Oscar Dionisio Arenas (sí, “Besnellarian”) al responderme que tratándose de un juego nuevo, poco importaba el entrenamiento previo, sino mantener ese viejo “espíritu Apocalipsis”, ese concepto ideado por el brillante Jervis Johnson en 2007. Y me pilló.

He de decir que la organización del GT Talavera supo galvanizar a los jugadores adecuados y pronto me vi metido de lleno en los meses previos a aquel Apocalipsis, aun sin haberlo jugado: desempolvé titanes dormidos en cajas de cartón, robé horas al sueño y al ocio para dedicarlos a modelar, construir, pintar, y no cualquier cosa (en este sentido tengo la gran suerte de contar con la complicidad de mi mujer). Incluso la organización del evento dio por buenas mis reglas caseras para jugar con mi Inquisidora Klaudia Vorenus, una cañonera personalizada, mi Fabricador General Ictus Incudem y a un titán del Mechanicum, “La máquina Ronin, Trono de Omnissiah”.

Aun así, me seguía haciendo preguntas: ¿Qué clase de ambiente generarán estas nuevas reglas? ¿Será algo parecido a lo de antes? ¿Cómo se lo tomarán los demás jugadores? ¿Saben de qué va esto? ¿Sentirán ese “espíritu Apocalipsis”? ¿Nos divertiremos o habrá que estar pendiente a “culoduradas” una tras otra? Confieso que estas preguntas tenían tanto de suspicacia como de nostalgia.

Y llegó el día, claro. Llegado a la mesa de juego me vi las caras por primera vez con los tres compañeros de mi bando y los otros cuatro del oponente. El objetivo era jugar una partida narrativa -y a la vez de exhibición- con las nuevas reglas de Apocalipsis para Warhammer 40.000. Un equipo de Kill Team jugaría diversos enfrentamientos en paralelo, de modo que los resultados de sus encuentros modificaban ligeramente la suerte de nuestros ejércitos (nuevamente otro acierto de la organización del evento). Y mis miedos se desvanecieron casi en el acto: la cosa olía tan bien como la marmita de mi abuela, porque todos los jugadores parecían amantes de las grandes batallas y algo reticentes al juego de competición así que, supuestamente, venían ya con ciertas ganas de disfrutar a eso a lo que habíamos venido.

Para quienes han oído hablar de ello y no se han atrevido: Apocalipsis es diferente. Lo era antes. Lo sigue siendo ahora. Las grandes batallas en grupo tienen lugar para ver mareas de cabezas en el campo de batalla, titanes arrollándolo todo con sus cañones, vehículos estallando y llevándose por delante a aliados y enemigos cual perversa Diosa de la Justicia. Las reglas no se cumplen tanto para ganar sino para divertirse por encima de todo, en cada fase, en cada turno. Y este buen ambiente se notó a los pocos minutos, apenas entrando en la fase de elección de recursos estratégicos y colocación de órdenes y, claro, sonreíamos al ver que la sensación era generalizada: la diversión estaba servida, ¡y vaya si hubo de eso!

Quizá las reglas de Apocalipsis se diseñaron para grandes batallas entre dos jugadores o, como mucho, para cuatro. Y lo digo con toda la intención porque a pesar de sus reglas, muy ágiles y simplificadas, jugamos tan solo dos turnos. Pero es que aquí lo que cuenta es precisamente ese desenfado, la complicidad tanto con los tuyos como con los del bando ajeno. Cada fase, cada turno, parecen tejer una historia; cada fallo y cada acierto es jaleado por todos (y es tan sano como obligado el hacerlo -cosa que queda “regular” en partidas de competición-). En una batalla de Apocalipsis se hacen invocaciones al Omnissiah, al Emperador, a los poderes ruinosos, a Gorko y Morko, y se ponen a prueba las frágiles devociones a unos y otros.

Como ya he dicho, las nuevas reglas son ágiles, ingeniosas, permiten una jugabilidad que no conocíamos hasta ahora gracias al sistema de órdenes y posibilidad de respuesta del oponente aunque tenga su destacamento hecho un colador. Se dice y con razón que jugar a Warhammer 40.000 trae muchas satisfacciones, pero jugar a Apocalipsis es más que eso. Y cuando acaba una batalla llega el momento de hacer memoria, de evocar momentos, de ahondar en la relación con los demás jugadores, incluso de conocer a las esposas, novias, y otras acompañantes.

Y viniendo a colación, quiero romper esa lanza por ellas: hubo no pocas de esas mujeres -entre otras, la mía- que aguantaron estoicamente las 14 horas que nos tiramos allí decidiendo el destino de varios planetas. Esposas a prueba de cualquier chequeo de liderazgo, pacientes y abnegadas, que incluso sacaron su tarjeta de crédito para pagar algunos de nuestros caprichos en los expositores que allí había (glosioso sea el Omnissiah).

Recordaré esta 9ª edición del GT Talavera, por la organización, por el nuevo Apocalipsis, por la batalla, por la gente, por los nuevos amigos y, cómo no, por la diversión.

Deseando volver.

Khoubal Narkas

Previous Podcast 141: Los medios en 40k y el IX GT de Talavera
Next El pack del sorteo de noviembre 2019