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Primeras impresiones de ‘Tormenta’, episodio 5 de Angels of Death y final de midseason

La serie de Warhammer+ protagonizada por Ángeles Sangrientos es una de las grandes protagonistas de Warhammer+ en su sección de animación. Hoy hemos podido disfrutar de este quinto episodio con el que concluye su primera media temporada.

Cada semana iremos comentando nuestras primeras impresiones de la serie Angels of Death de Warhammer+, cuyos capítulos están disponibles en el servicio online de WarhammerTV. ¡Ojo, porque todo lo que hay en este artículo son spoilers!

Tempest (Tormenta) es el final de midseason de Angels of Death, y para empezar dura mucho más que el resto de episodios. Sus 28 minutos superan de largo los 17-18 minutos acostumbrados, y terminan por conformar una primera mitad de temporada que podría verse como una película de una hora y media de duración.

La escena previa es por primera vez en la serie irrelevante, mostrando los navíos de la flotilla del Espada de Baal disparando y siendo atacados por algo desconocido. Una escena breve y poco reveladora, al contrario de lo acostumbrado en la serie en sus escenas previas al ya conocido opening con la espada y los protagonistas.

Tras el opening, descubrimos rápidamente al enemigo del Crucero de Ataque: una enorme bionave tiránida, acompañada de un enjambre de bioformas que atacan a la flotilla de los Ángeles Sangrientos. La situación parece dramática, pero irrumpe en escena un gigantesco Acorazado imperial, el Juicio, que suelta una poderosa salva contra la bionave. Sin embargo, la bionave resiste y consigue partir en dos a la gran nave imperial. Aquí es donde vemos que el Espada de Baal y su Capitana, Livia Solken, pasan a liderar esa flotilla y que en su nave están el Capitán Orpheo y el Capellán Rafael, entre otros. Es decir, estamos en un flashback, y Kazarion estaba en la destruida Juicio.

El Capitán Orpheo lo tiene claro: lo que los cañones no están logrando tendrán que hacerlo él y su guardia de honor de Exterminadores. Ordena a Solken que se acerque a distancia de abordaje para teletransportarse a la bionave tiránida y atacarla desde dentro. Es una acción suicida, pero Rafael y Ancaeus lo apoyan porque sólo en la muerte termina el deber. Orpheo se despide ceremonialmente de Solken, una hija de Baal, cuando llega una noticia inesperada: el mismísimo Lord Dante ordena la retirada inmediata. Eso condenará a miles de millones de habitantes del planeta que están defendiendo, pero Orpheo sabe que si Dante ha dado esta orden es porque Baal está en peligro inmediato. Mientras tanto, las Thunderhawk enviadas a rescatar a Kazarion de los restos de la Juicio informan de su éxito.

El Espada de Baal salta a la Disformidad tras dar una última pasada de castigo a la gran bionave tiránida, pero algo sale mal. Están en la Disformidad, pero a la deriva, afectados por algo que la Navegante llama Gran Fisura. Sí, amigos… la Cicatrix Maledictum llega finalmente a la serie. La luz del Emperador se ha apagado en la Disformidad.

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Tras 39 días vagando sin rumbo, sin Astronomicón que los guíe, la Navegante muere y pasa a tomar su puesto el navegante secundario Tabor, al que hemos conocido previamente en la serie en la línea temporal principal de la trama. Reciben una señal débil para salir al espacio real, y la aprovechan, llegando a Niades, el sistema minero que ya conocemos bien en esta serie. El planeta principal está asolado por cráteres resultado de una guerra intensa. El gobierno local contacta con el Espada de Baal y explica que en los años pasados desde la irrupción de la Gran Fisura han tenido rebeliones y guerras. Los Ángeles Sangrientos entienden rápidamente que el viaje los ha llevado a un tiempo posterior.

Una señal encriptada llega desde el planeta, distinta a la del gobierno local. Son coordenadas. El Orpheo decide bajar con su guardia de honor de Exterminadores para investigarlas, dejando a Ancaeus al mando como ya sabemos desde el primer episodio de la serie. El descenso en Thunderhawk les lleva al gran conducto de ventilación también conocido de episodios anteriores, y a un servidor que muestra el holograma de la Magos Castia-Theta-9 del Adeptus Mechanicus. Les revela que el mundo está controlado por los Tiránidos y que hay material crítico para el Omnissiah que se debe proteger. El servidor les llevará hasta ese material.

La emboscada del Culto Genestealer entra en acción, y Orpheo ordena a su guardia de honor que regresen a la cañonera para volver al Espada de Baal junto al servidor, crucial para lo informado por la Magos. Él se quedará ganando tiempo contra los xenos, una escena que recordemos que será con la que se inició la serie. Sin embargo, sus chicos y el servidor caen ante el ataque de los cultistas genestealer en el camino a la cañonera. Pero queda una esperanza: el Capitán Orpheo, ya sin su brazo, sigue su camino en los pasillos subterráneos de Niades

Este episodio que marca el final de la primera mitad de la temporada es en el que brilla con más fuerza la música de Jonathan Hartman. Tanto sus temas de sintetizador al más puro estilo Blade Runner para las panorámicas de combate espacial como los cortes más épicos para los duelos en tierra acompañan de manera muy emotiva a los personajes principales. Sin lugar a duda, el rostro decidido de Livia Solken o la cara de piedra y desafiante del Capitán Orpheo están muy unidos a momentos musicales que realzan a estos excelentes personajes. Si el cuarto episodio ya dejó la expectativa muy alta, aquí podemos disfrutar de Angels of Death por todo lo alto, entiendo qué llevó a estos Ángeles Sangrientos a Niades, el drama de la Cicatrix Maledictum y la situación peculiar del propio Kazarion, recuperado para el Capítulo de manera fortuita.

La interpretación vocal de la capitana Solken o de secundarios como la tripulación o Navegantes ya era de sobra conocida, pero hay que añadir al impresionante Orpheo. Su doblador, la música y el blanco y negro se aúnan para crear a un Capitán de los Ángeles Sangrientos absolutamente rotundo, epítome del Adeptus Astartes más estoico y duro. Da la impresión de que nada de lo que ocurra estará por encima de su sentido del deber ni de sus ganas de machacar cráneos de los enemigos de Baal.

El sabor de boca que deja esta media temporada de Angels of Death es el de una obra que lleva a la pantalla por primera vez una gran historia de Warhammer 40k, y lo consigue reuniendo muchos de los conceptos grimdark que caracterizan a esta galaxia en la que sólo hay guerra. Sin ninguna duda, si alguien pregunta qué es Warhammer 40k a día de hoy, hay que decirle que debe ver Angels of Death.

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