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Primeras impresiones de ‘El Honor de los Ángeles’, episodio 7 de Angels of Death

La serie de Warhammer+ protagonizada por Ángeles Sangrientos es una de las grandes protagonistas de Warhammer+ en su sección de animación. Hoy hemos podido disfrutar de este séptimo episodio.

Cada semana iremos comentando nuestras primeras impresiones de la serie Angels of Death de Warhammer+, cuyos capítulos están disponibles en el servicio online de WarhammerTV. ¡Ojo, porque todo lo que hay en este artículo son spoilers!

The Honour of Angels (El Honor de los Ángeles) comienza con la onírica forma que tiene Kazarion de ver el combate contra los cultistas Genestealer en las profundidades de Niades. Tras esa escena inicial y el opening, el sargento Ancaeus tranquiliza a sus hombres y al propio Kazarion: mientras el sargento siga en pie, no va a permitir que que Kazarion caiga en la Rabia Negra. De esta manera, los Ángeles Sangrientos escoltan a los servidores de Castia-Theta-9 de camino a su guarida subterránea.

Por su parte, Castia-Theta-9 explica al Capitán Orpheo que está paralizado de cuello para abajo, a la vez que lo ha mejorado para eliminar parte de las imperfecciones de la carne con respecto a la máquina. Discuten al respecto, con el Astartes incapaz de moverse mientras pueden ver desde una pantalla a sus hermanos y a los servidores, acudiendo a reunirse con ellos. Mucho más arriba, en la cima de la aguja, la Torre Sirena, la Magus que parece dirigir al Culto Genestealer también discute con su hermano, que ha perdido a los Aberrantes sin conseguir detener a los marines. En todo caso, parece que la hora de la ascensión está muy cerca. Con su voz casi infantil y junto a la imponente figura durmiente del Patriarca Genestealer, la Magus explica a sus cultistas que muy pronto podrán viajar a la estrellas. Subimos ahora mucho más arriba, hasta el muelle orbital al que sigue anclado el Crucero Espada de Baal y los Genestealer despedazan a los soldados humanos con facilidad.

En la guarida subterránea de Castia-Theta-9, el Capitán Orpheo por fin descubre las intenciones de la tecnosacerdotisa. Tiene una PCE y ha provocado la llegada de los Astartes hasta allí para tener un grupo de soldados y una nave con la que salir de Niades con la valiosísima PCE. A pesar del desprecio que Orpheo siente por Castia y sus ardides, la Magos tiene todo planeado para que el Capitán la ayude a dirigir a los Ángeles de Muerte contra la Torre Sirena para ir a por el corazón del Culto.

Y así es como Ancaeus, Kazarion y los demás llegan ante un montacargas que los subirá a la Torre, hasta el Patriarca y su progenie. Pero ellos demandan ver a su Capitán, la razón por la que están allí. Y es entonces cuando Orpheo aparece ante ellos, ya recuperado, aunque con una pierna mecánica que recuerda, en menor escala, a la de un Dreadnought. Él los dirigirá hasta el Patriarca.

En este último capítulo, los distintos hilos argumentales de los marines, la Magos del Adeptus Mechanicus y el propio Culto Genestealer confluyen en dirección a un clásico enfrentamiento decisivo. Sin que haya grandes sorpresas, excepto la existencia de la PCE como motivación de Castia, lo que sí llama la atención (al menos en el día del estreno del capítulo) es un error técnico en el último minuto, con las voces de los marines fuera de sincronización. Mientras no lo resuelvan, es necesario tener activados los subtítulos para comprender ese diálogo final. Por lo demás, la atmósfera de capítulo de preparación está muy presente en todas las escenas, en las que no se desarrolla gran acción ni tampoco a los personajes (con la excepción de la charla de Castia con Orpheo para explicar a lo espectadores lo que ha ido ocurriendo hasta el momento).

Llega el primer ajuste trimestral de reglas de Warhammer 40k (y hemos incluido los cambios de puntos de Drukhari y Mechanicus)

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