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Primeras impresiones de ‘Colmillos’, episodio 4 de Hammer and Bolter

La serie de Warhammer+ de historias cortas es otra de las grandes protagonistas de Warhammer+ en su sección de animación. Hoy hemos podido disfrutar de este cuarto episodio.

Cada semana iremos comentando nuestras primeras impresiones de la serie Hammer and Bolter de Warhammer+, cuyos cuatro primeros capítulos ya están disponibles en el servicio online de WarhammerTV. ¡Ojo, porque todo lo que hay en este artículo son spoilers!

Fangs (Colmillos) es la cuarta historia corta de la antología Hammer and Bolter. En este episodio viajamos hasta la fría y dura Fenris, en una noche de nieve y tormenta. Allí, en la legendaria fortaleza-monasterio de los Lobos Espaciales, el Colmillo, podemos ver a tres grandes personajes de Warhammer 40k: Ulrik el Matador, Njal Stormcaller y Krom Dragongaze.

En una sala de juego hablan del favorito de cada uno de ellos de entre los aspirantes que han salido a cazar monstruos fenrisianos para demostrar su valía y hacer la Prueba de Morkai que les daría acceso a ser Lobos Espaciales. El viejo Sacerdote Lobo es el primero en fracasar en su apuesto, cuando desde el Colmillo perciben que su aspirante favorito ha caído. Después es el Señor Lobo quien habla de su favorito, el más pequeño pero peleón de los aspirantes. Por desgracia para Krom, también muere en un durísimo combate. Y finalmente, el aspirante preferido del Sacerdote Rúnico es el que consigue regresar al Colmillo portando el enorme diente que ha cortado de su presa, un lobo fenrisiano.

La escena final hace un transición desde el colmillo bestial que porta el joven aspirante hacia un futuro en que ya convertido en un Lobo Espacial primaris y lidera a su unidad de Intercesores a la carga contra un enorme Waaagh! Orko.

Este cuarto episodio regresa a la narrativa más lineal del primero de la temporada, mucho menos sugerente o sorprendente que, por ejemplo, el interesantísimo segundo episodio. Es posible que para los aficionados menos cercanos a los Lobos Espaciales sea una historia que pase desapercibida dentro de la antología de distintas historias que es Hammer and Bolter, pero para los numerosos aficionados a los hijos de Leman Russ está llena de pequeños detalles que denotan mucho cariño hacia los Lobos.

Como final jocoso, esta vez ha cambiado el clásico texto de los otros episodios sobre que ningún servocráneo ha sido dañado al hacer el episodio. En esta ocasión en los créditos aclaran que ninguna bestia fenrisiana ha sido dañada al hacer el episodio, en un guiño que desde PETA seguro que agradecerán.

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