La fase Psíquica en Octava Edición

Uno de los cambios más esperados de Octava Edición es el de la fase Psíquica, teniendo en cuenta lo desastrosa que ha sido en la última edición. ¡Y vaya si va a cambiar!

El cambio ha sido completo, y ya no tendremos a algunos psíquicos sirviendo únicamente de generadores vivientes de cargas de disformidad (hola, horrores de Tzeentch) para que otros lancen su invisibilidad o similar.

Cada vez que selecciones un psíquico, puede lanzar tantos poderes como se indique en su hoja de datos (que son tantos como Nivel de Maestría) y hay un modo simple de lanzarlos, tirando 2d6 y sacando más que el valor de carga de disformidad del poder. Cuanto más poderoso sea el poder psíquico, más alto es su valor.

Los psíquicos enemigos a 24″ del que lanza un poder podrán intentar dispersarlos. Nuevamente, el Nivel de Maestría define cuántos intentos de dispersión puede hacer un psíquico por turno.

El nuevo sistema es mucho más escalable, y el sistema funciona correctamente con pocos psíquicos y con muchos psíquicos.

Los Peligros de la Disformidad siguen ahí, claro. Esto no sería Warhammer 40k si no te pudiera comer el alma un demonio al lanzar una bendición sencilla a una unidad aliada.

Cada facción tendrá su propio Conocimiento Psíquico, con variedad de poderes temáticos. Adicionalmente, todos los psíquicos tienen el poder de Aplastar:

Las “Heridas Mortales” significan que no pueden salvarse de ninguna manera (¡ni con invulnerable!). Y esto lo hacen todos los Psíquicos. Más vale tener a mano alguna forma de dispersión si quieres proteger a tus unidades.

Mañana nos contarán más sobre una de la zonas de guerra que se actualizarán (¿avance de trasfondo?) y el domingo nos contará la también muy esperada Fase de Disparo.

 

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