La Batalla por el Paso 215: los Halcones de Fuego y Lord Guilliman se preparan para la guerra

Hoy presentamos al primero de los grandes ejércitos apocalípticos que lucharán a favor del Imperio en La Batalla por el Paso 215, el evento narrativo de Kill Team y Apocalipsis que se celebrará en el IX GT de Talavera. Se trata de Roboute Guilliman como líder del Imperio y por otro lado los Halcones de Fuego.

UN NUEVO CAMINO

Las noticias no paraban de llegar a Macragge, el paso de Vigilus había sido asegurado y Roboute Guilliman se sentía una vez más orgulloso de sus hijos que habían logrado asegurar uno de los puntos estratégicos más importantes de los últimos tiempos. Pero en este universo no hay paz, ni tregua, ni momento de respiro.

Tras pasar unos días de las noticias de Vigilus y con Macragge preparándose para recibir a sus héroes, ya en camino desde las lejanas estrellas, Roboute Guilliman recibió la noticia que menos esperaba oír en ese momento: fue llamado al administratum de la Fortaleza monasterio donde se le informó de un nuevo paso, otra forma segura de cruzar la Gran Fisura.

¿Desde donde llega esta información? – preguntó Guilliman.

Directamente desde la nave de Elucia Vhane, una rogue trader destinada en esa zona – contestó un ayudante.

Avisen a la compañía de reserva y preparen mi nave, parto personalmente.

LA LUZ TRAS LAS TINIEBLAS

¿Cuánto tiempo había pasado? ¿Años, siglos, minutos, segundos? Nadie en el puente de la Rapturous Rex lo sabía con certeza, son cosas que pasan con los saltos disformes fallidos.

Después de intentar el salto hacia el sector Cuervo al concluir la Guerra de Badab, los Halcones de Fuego se vieron inmersos en una terrible tormenta disforme y un enfrentamiento con infinidad de entidades demoníacas, para ellos el tiempo transcurrido no fue más que una semana, una semana de combates a borde de naves, de mensajes de emergencia entre la flota, estallidos y muerte, todo esto terminó con un repentino resplandor azul, que los devolvió inmediatamente al mundo real.

Los mensajes empezaron a circular entre la flota, recuentos de bajas, situación, localización y estado de la flota, fueron muchos los héroes que cayeron ese día, y apenas quedaban con vida algunos integrantes de las compañías 1,2,5 y 8. Tras unos minutos de incertidumbre se escuchó un mensaje por el canal global.

Al habla Stibor Lazaerek. Hermanos, hemos sobrevivido a lo que podría haber sido nuestro final, pero no hay tiempo para el descanso, aún debemos determinar nuestra posición y entender qué ha ocurrido. Por el momento la poca información que tenemos es que hemos pasado mucho tiempo en ese infierno, pero no podemos perder el tiempo en buscar explicaciones, hemos recibido una señal de socorro de una nave cercana y vamos a proceder en su ayuda, podría ser parte dispersa de nuestra flota.

Un sonido como sinfónico recorrió cada esquina de la Rapturous Rex mientras los sistemas de la nave volvían a encenderse. En el puente, Stibor contempló la gran fisura disforme que cruzaba el cielo y fue entonces cuando se le acercó el primer bibliotecario Anátoras.

Anátoras, ¿alcanza tu conocimiento a entender esta situación? – preguntó Lazaerek.

No sabría decirte maestro, puedo sentir una terrible carga de disformidad que viene de la zanja, pero su origen me es desconocido, y su extensión es enorme, por el momento lo que sé es que es la razón de que hayamos sido expulsados del inmaterium.

Parece que hemos estado ¨fuera¨ bastante tiempo, quien sabe lo que encontraremos, infórmame de cualquier otra comunicación.

Así lo haré maestro.

El viaje hasta la señal de socorro desde el punto de salida no sería largo, apenas un par de días. Las comunicaciones empezaron a llegar desde varios puntos, sobre todo pidiendo identificación, al parecer habían pasado tanto tiempo en la disformidad que muchos les daban por muertos. Pero no fue hasta el tercer día en que cambió la situación.

Capitán, tenemos una transmisión entrante, pero esta vez es diferente, viene de una barcaza identificada del capítulo de los Ultramarines – dijo el operario de comunicaciones de la Rapturous Rex.

¿Ultramarines? ¿Qué dice el mensaje? – contesto el capitán de la fortaleza espacial móvil.

Piden identificación, como todos, pero en este caso se requiere personalmente a Señor del Capítulo.

Stibor fue directamente hacia el puente cuando llegó la información del mensaje de los Ultramarines. El contenido del mensaje fue aún más extraño que su origen: Roboute Guilliman, Primarca de los Ultramarines, requería presencia inmediata en su nave.

Lo que ocurrió en esa reunión quedaría catalogado como información clasificada. A su vuelta, Stibor y su guardia personal se encargaron de explicar al resto del Capítulo el estado en el que se encontraba el Imperio y lo que esa terrible grieta disforme significaba.

Comandante de flota, modalidad de combate, rumbo LHS 215 C-1. Tras esto estableció en canal de mando en su comunicador.

Capitanes Elam y Atreus, preparen a sus compañias. Desembarco en 32 horas.

Señor, tenemos muchas bajas, ¿hay honor en esta lucha? – contestó Elam tras unos segundos.

Aquí Atreus, la Quinta estará lista para entonces, pero como dice mi hermano, no estamos al completo de nuestras fuerzas.

Encargaos de vuestros hombres, yo conseguiré los refuerzos que necesitamos, en tres horas nos reunimos en el armorium. Es hora de despertar a los Ancianos. Corto.

¿Los ancianos? ¿Crees que nuestros hermanos de metal nos acompañaran en esta batalla? – Preguntó Atreus, después de dejar el tiempo prudencial para asegurarse de que Stibor no escuchaba.

No sé decirte hermano, ellos solo escuchan a Stibor. Tendremos que ver.

A las tres horas el Señor del Capítulo y los dos capitanes que aún quedaban con vida estaban reunidos ante la entrada a la capilla de descanso de los Dreadnoughts. Stibor se dirigió directamente ante el más antiguo de ellos, una enorme bestia de acero, de una tecnología imposible de replicar. Su enorme armadura modelo Leviathan había pasado años apagada, desde antes del conflicto de Badab.

Hermano Leander, se requiere de tu presencia en combate.

No hubo respuesta, ni un leve silbido.

Hermano Leander, exijo tu presencia en combate, desembarcamos en menos de 30 horas.

El silencio inundaba el habitáculo mientras trataba de convencer al antiguo espíritu máquina de la bestia mecánica.

Déjalo Stibor, más objetivos para mi bólter – dijo Atreus- tengo munición de sobra.

– Más muerte y gloria para mi entonces – comentó Elam desafiante.

Gracias hermanos, será un honor luchar otra vez, y si es necesario morir a vuestro lado – dijo el Señor del Capítulo agradecido – Y esta vez nos enfrentaremos personalmente a las huestes del traidor Horus y su lacayo Abaddon.

Se marchaban directamente hacia el Strategium para comenzar con los planes de batalla cuando un temblor sacudió la estancia, haciendo caer a los servidores que trabajan en la sala. Ante ellos, tres colosos de hierro se alzaban mientras sus sistemas de iniciación volvían a la vida.

De repente una profunda voz mecánica surgió del Leviathan Leander.

No lucharás solo hermano Stibor, no te llevarás toda la gloria Elam, y te ahorraré munición Atreus. Vayamos allí donde se nos reclama, a la batalla, y los quemaremos, ¡LOS QUEMAREMOS A TODOS!

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