La Batalla por el Paso 215: las fuerzas de Ulthwé y Corsarios se preparan para la guerra

Hoy presentamos al tercero de los grandes ejércitos apocalípticos que lucharán a favor del Imperio en La Batalla por el Paso 215, el evento narrativo de Kill Team y Apocalipsis que se celebrará en el IX GT de Talavera. Se trata de Eldrad Ulthran y las fuerzas Aeldari reunidas del Mundo Astronave Ulthwé y Corsarios.

Es la hora de la meditación. Dentro de su cámara recuerda viejos tiempos en los que solía meditar en la gran cámara de los videntes de cristal de Ulthwé. La nave en la que se encuentra ahora no es la sombra de su antiguo mundo astronave y las fuerzas rebeldes unidas a la causa Ynnari que le siguen tampoco se pueden comparar al basto ejército de su antiguo mundo astronave.

Lentamente su mano desciende hacia su bolsa de runas y una a una comienzan a levitar y brillar frente a él cierra los ojos y comienza a moverse a través del tiempo.

Todos los recientes sucesos, el despertar de Ynnead, la Resurrección del Mon-keigh Guilliman, llamado a ser uno de las piezas principales en esta línea de tiempo en la que se está moviendo ahora y su reciente cisma con sus hermanos de Ulthwé son el punto de de partida de las líneas temporales que está empezando a adivinar.

Poco a poco va desenredando las madejas del destino como las antiguas Moiras lo hacían con la vida de los Mon-keigh, ya no es capaz de hacerlo con la misma rapidez que antaño. A pesar de ello el sigue siendo Eldrad Ulthran, el más grande de los videntes de su mundo natal y probablemente uno de los psíquicos más poderosos de la galaxia.

Poco a poco sus visiones se van centrando en el Segmentum Ultima al norte del sector Charadon según la nomenclatura humana. Tras la caída de Cadia cada vez más próximo a la Cicatrix Maledictum. De pronto un destello con un aura negra comienza a dibujar la figura de uno de sus ancestrales enemigos. Nada más y nada menos que Abaddon, comandante de la Legión Negra, y su lado empieza a vislumbrar el contorno de otros de los seres más peligrosos de la galaxia, un psíquico formidable que antaño renunció a su condición de humano y Primarca en favor de su dios oscuro, el terrible Magnus el Rojo.

Agitado por esta visión profundiza más en esta visión, contempla una impía alianza entre éstos y un vasto ejército orko. Pero esto no es lo único que le causa desazón, ve el cadáver de su reciente aliado, el comandante de los Ultramarines, abatido por Drach’nyen la espada demoníaca y su cabeza sostenida por la Garra de Horus.

Repasa con inusitada premura todas las líneas alternativas buscando como impedir estos acontecimientos, finalmente se percata de que su participación no sólo es indispensable para cambiar su visión sino que puede que hasta su propio sacrificio sea necesario para que el Primarca siga con vida en pos de un futuro mejor.

Sabe que sus aliados Ynnari no van a poder llegar a tiempo para afrontar este gran reto y que solo dispone de su fuerza de combate y un pequeño destacamento corsario unido recientemente a la causa tras la muerte y resurrección de su capitán.

Abre los ojos y desciende suavemente hasta posarse en el suelo, con paso firme de dirige a sofisticado mecanismo de comunicación fabricado en hueso espectral que une a través del circuito infinito su estancia con todas las demás de su nave capitana.

Posa su mano sobre él, comienza a brillar y con su enlace psíquico pronuncia estas palabras:

Elraeth, es necesario que partas a través de la telaraña con fuerza exploradora hasta mi antiguo mundo. Una vez allí haz lo posible por contactar con el Craftmaster Kaelisar, El capitán más habilidoso del Mundo Astronave Ulthwé.

Dile que su viejo hermano y mentor precisa de su ayuda y necesita cobrarse la deuda pendiente. Que reúna la mayor fuerza posible. Nos reuniremos al norte del sector Charadon junto al gran portal que allí existe a la telaraña.

El destino nos exige ser la espada contra el caos y el escudo que proteja al Primarca de su muerte definitiva, ve presto y que Isha te guíe”.

El capitán corsario parte con su fuerza exploradora a través de la Telaraña en dirección a Ulthwé, sabedor de que esta batalla no será ni parecida a las escaramuzas en las que hasta ahora había estado inmerso. Pero la fe despertada en él tras su resurrección le llena de determinación para cumplir la misión asignada.

Tras su llegada al mundo astronave y una vez comunicadas las visiones de Eldrad a Kaelisar, éste transmite el mensaje al consejo de videntes. Proceden a reunirse con carácter de urgencia y una vez que han vislumbrado al visión de Eldrad toman la decisión, a pesar de no estar de acuerdo con sus designios respecto a los Ynnari no les cabe duda de la gravedad que implicaría ignorar esta llamada de ayuda.

Ulthwé marcha a la guerra una vez más…

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