La Batalla por el Paso 215: la horda de Badrukk se prepara para la guerra

Hoy presentamos al primero de los grandes ejércitos apocalípticos que lucharán a favor del Caos en La Batalla por el Paso 215, el evento narrativo de Kill Team y Apocalipsis que se celebrará en el IX GT de Talavera. Se trata de Kapitán Korzario Badrukk y sus chicoz.

 

Era un día más en una ciudad de Octarius, peleas en las calles, carreras por las llanuras, meks buscado chatarra para construir mákinas de guerra. Todo estaba tranquilo, si se puede decir que eso era la tranquilidad que los orkos tenían, claro está.

En la avenida principal, se encontraba una taberna famosa por sus buenas broncas y la leche de garrapato fermentada. Un lugar al que todo buen orko le gustaba ir.

La luz era tenue, las sillas volaban, había chicoz peleándose, gretchins escondiéndose para evitar ser aplastados, garrapatos corriendo entre las mesas. En el fondo en un rincón, había un orko grande y fuerte. A pesar de tener la cabeza agachada en su jarra y tapada por su gran sombrero pirata, asomaban innumerables heridas de guerra. Se podía ver un reflejo rojo que salía entre la jarra y el sombrero, era la luz de su ojo biónico, que le daba un aspecto tétrico y a la vez una presencia que hacía que ningún chico se arriesgara a pasarse junto a él.

La puerta se abrió y se hizo el silencio, la silueta de un ser enorme se podía vislumbrar, todo el mundo se quedó mirando a ese personaje, pero instantes después la rutina continuó, las sillas comenzaron a volar y la taberna recupero la normalidad.

El extraño recorrió la sala principal como fantasma que todo el mundo ignora. Por alguna extraña razón nadie podía tocarle ni lanzarle nada para provocar en él la necesidad de buscar pelea. Una vez llego al rincón del pirata, aparto una silla, se sentó junto a él y con un gesto mandó que le sirvieran una jarra de leche de garrapato.

“Estoy buscando al que dicen ser el mejor mercenario de la galaxia”, preguntó el extraño.

“No buzques algo con lo que no te kieraz encontrar”, le replicó el pirata.

“Luego sabes de quien hablo”.

“Zi ez a Badrukk al ke buzcaz, ya puedez tener un buen motivo”.

El pirata levantó la cabeza y observó al extraño, cómo un ser así podía haber campado a sus anchas por la ciudad sin ser agredido por los chicoz. Estaba claro que un aura caótica lo envolvía y defendía. Badrukk ya se había cruzado en alguna ocasión con seres así. Se trataba de un Hechicero del Caos al que el mismo Abbadon había enviado para hablar con Badrukk.

“¿Y ké ez lo ke kiere un hechicero de mí?”.

“Me envía mi señor Abbadon para hacerte una oferta que no podrás rechazar”.

“Muy zeguro eztáz de tuz palabraz”, replicó Badrukk

“En el Segmentum Ultima hay un planeta con infinidad de recursos que los humanos y aeldaris pretenden conquistar. Si nos ayudas a hacernos con el planeta uniéndote a las fuerzas del Caos, Abbadon te proporcionará riquezas infinitas y por supuesto toda la chatarra y máquinas de guerra que puedas saquear”.

Badrukk se llevó la mano a la cara. Acariciándose el mentón y con una mueca en la cara que dejaba intuir una sonrisa, contestó.

“No me fío de tu zakeador, ni de nadie que pertenezca al Kaoz, pero rekonozko una buena bronka y la posibilidad de hacerme máz poderozo. Ezo ez algo a lo que un orko no puede negarze”.

El pirata se levantó de la silla y puso los puños sobre la mesa. Todos los chicoz pararon de nuevo su diversión y miraron atentos a Badrukk. Éste, con una voz ronca y atemorizante, gritó:

“¡¡¡Holgazanez, preparar vuestras kozaz, cargar laz navez, convocar a nuestroz clanes afinez!!!. Noz vamoz al Segmentum Ultima. ¡¡¡La batalla y la gloria noz espera!!!”.

Previous El sorteo extra de octubre, en directo
Next La Batalla por el Paso 215: los Halcones de Fuego y Lord Guilliman se preparan para la guerra